Quería escribirte pero me agitaste las palabras…
ahí estabas de nuevo haciendo de las tuyas sin darte cuenta,
vociferando en silencio palabras encantadas que opacaban
las sin almas e inservibles que parecían salir a medias de mi boca.
-Haces que todo intento de decirte lo que siento sea en vano,
no quiero perderme ni un segundo, no quiero hablarte más que a miradas,
no quiero gritarte más que a besos…se me revienta la boca por hacerlo,
la garganta sufre de trombosis con cada intento de callarla
pero sigue queriendo gritarte, ya me es difícil…tan difícil controlarla,
la dominas a tu antojo. No sé cuanto más soporte,
no te asombres si llego y te beso,
no te sorprendas porque siempre me haya abstenido.
-Tú logras quebrantar toda abstinencia posible y eso es lo que más me asusta.
Si, lo admito me asustas, me atemoriza por demás estas ganas inmensas
de estacionarme por siempre en tu boca, en tu sonrisa y
pertenecer a la vista sumisa de tus hermosos ojos,
y estar ahí como fiel testigo de su brillo sin perderme ninguna milésima de ti.
- Porque extrañamente el susto se confabula con calma
y generas lo inexplicable de sentirse bajo tu resguardo,
porque sé que junto a ti nada malo podría sucederme…
eres el mejor cuidado y mi mayor cura.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario